Angurria de naciones poderosas y la corrupción frenan desarrollo integral en países como RD

 

 

Por Rafael Aracena V.

Intelectuales de derecha y de izquierda, analistas de historia, periodistas independientes, políticos de diferentes ideologías y tendencias, coinciden en que algunas naciones denominadas “Imperios”,  en todos los tiempos, usaron y usan métodos coercitivos ‘para dominar países débiles’ para explotar sus riquezas.

En que esa vieja política, en uso aún,  era, y es, en determinados casos, impulsada por motivaciones de dominio geopolítico y cultural, y que, como en ciertos casos, ahora, prescindiendo a veces del uso de armas, la aplican con sofisticadas y altas filigranas estratégicas, a los fines de extraer pingües  beneficios económicos, lo que logran, casi siempre, con el apoyo adicional de la amenaza de aviones y barcos de guerra, bayonetas y fusiles.

En la concepción ideológica draconiana de dirigentes sin conciencia  que quieren para ellos solos libertad y democracia -puesto que están curtidos en las malas artes de crear en naciones pequeñas  situaciones negativas que puedan ser tomadas como razones valederas para lanzar hordas militares contra estas que nunca mostraron animadversión en su contra-, se anida la pretensión de dominio político-militar con fines de saquear sus recursos naturales.

En partes del planeta hay intervenciones mucho más letales que las de los imperios antiguos y como las que se lanzaron en la Edad Media e incluso en la modernidad. Actualmente  no abunda el uso de las botas, tanques y fusiles para neutralizar soberanías y someter gobiernos y pueblos, aunque sí de sobrecogedores barcos y aviones atronando mares y cielos para meter miedo -pero sin llegar a vías de hecho y dar la impresión de “chicos buenos”-, mas de forma que no haya duda del propósito de su aterradora presencia.

Ocurre así, cuando pueblo y dirigentes del país “amenazado” no se amilanan fácilmente y presentan argumentos contestatarios y disposición de responder con “dignidad” nacionalista a los propósitos interventores de los poderosos amparados en la supremacía militar y económica.

Superada la Edad de Piedra, deja el hombre las cavernas y pone el pie en la Antigüedad, se inventa la escritura y nacen las primeras civilizaciones humanas, aparecen los primeros bosquejos del Estado con sus normativas jurisprudenciales en ciernes, como un medio de coercitiva dominación por parte de unos pocos que sobresalen en desarrollo mental-intelectual contra la mayoría que quedaba retrasada.

Y surgen  los imperios avasalladores  alterando el orden, la paz y la convivencia humana. Así fue y sigue siendo, desde los primeros tiempos -ahora de formas mucho más sofisticadas-,  afectando el desarrollo normal de las sociedades.

Muestra valedera de esta afirmación lo constituye el devenir histórico de países ‘’tercermundistas” como el nuestro: Por generaciones ha sido frenado su desarrollo económico, social e institucional.  No obstante, hay que reconocer que, al menos, de 50 años acá la RD, como renqueando, viene logrando revertir medianamente esa situación en el orden económico.

Países de todos los continentes han padecido la tiránica opresión de mentados “imperios” que ejercieron criminal tutelaje. En este tiempo, bajo la modalidad de unas estrategias “inteligentes” principalmente basadas en el dominio absoluto de tecnologías de vanguardia apoyadas en sus caudales económicos del tamaño del Himalaya con todo y Everest, con los que sostienen las agencias especializadas en psicología de masas y medidas de corte político y económico de amortiguamiento a las continuas presiones de las masas…

… Y además, aplicaciones de ‘anestesias’ de distintas fórmulas adormecentes contenidas en la retórica del cantaleteo mediático retorcido, provocador de  sonrisas de conformidad… “Y si no se ríen les desgrano sanciones diversas, les meto el cuco y por ‘la izquierda’ filtro mis capitales y desplazó a los ‘chipis bananeros’, aunque aprieten la miseria, el hambre y las enfermedades y, como consecuencia, abunde la muerte.  

Y aparecen las plagas sociales cayendo como piojillos enconosos e inmundos  sobre la gente. Todo tipo de corruptelas políticas y sociales; zancadillas narco-politiqueras y el sicariato, pandillerismo juvenil, inseguridad, plagios y ajustes de cuentas, todo tipo de delincuencia y  perversidades organizadas, a lo que se une la violencia de género, social e intrafamiliar, muriéndose los valores positivos más esenciales de la sociedad del presente. Y para coronar calamidades: la creciente presión migratoria ilegal, la agresiva depredación al medio  ambiente, entre otros graves problemas.

Los pueblos chicos de alma grande no quieren mendigar. Odian los cabildeos de dirigentes que se pliegan a las “gracias” onerosas concertadas “por la izquierda” con las corporaciones rastreras que buscan el afinque de los tributos “chipis”, o mejor la mañosería de evadirlos.

Quieren los dejen trabajar tranquilos, en paz, y que los mendigos-huérfanos morales y otros buitres de zarpas carroñeras  sean puestos en “chirola”, para que se les quiten las mañas de entregar, a cambio de corruptelas, a extraños y locales, parte importante del Pastel Común de la Patria.

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