UNTC lamenta muerte del periodista Isidro Silva Cabreja

Jose Rafael Vargas.

En la madrugada de hoy fuimos despertado con la infausta noticia de la muerte del periodista mocano Isidro Silva Cabreja, un verdadero símbolo de la honestidad y la integridad personal.
Conozco a Isidro desde nuestra temprana juventud, cuando desarrollamos la labor cultural y social desde el club La Voz de la Cultura, y luego mantuvimos por diez años el periódico El Mensaje, el programa radial La Voz de la Cultura en el Aire y el Informativo dominicano, cuyos presentadores de noticias eran Fernando Moronta, Guarocuya Cabral, Marcelino Cuevas y el ingeniero Aridio Badia.

Eran tiempos difíciles, y había que tener sangre espartana y corazón templado para no caer en la trampa de la medianía.
Isidro estudió periodismo en la UASD, y su espíritu sufrió una fuerte baja, a raíz del vulgar asesinato de su hermano, el siempre recordado y admirado Amelio Silva, principal cuadro de la Línea Roja del 14 de Junio.

Doña Aurora, que era su madre, le sembró como principio nunca doblarse ni arredrarse ante nada, y sobre todo, morir con los principios y mantener en alto la dignidad.

Y eso era Isidro, murió pobre, pero respetado por todos.

Hoy que se apaga su paso por esta vida terrenal, quiero reivindicar su legado, expresar mi profundo sentimiento de pesar y transmitir a la juventud el valor de una vida con sentido, de valores y respeto a los símbolos de la ética y la integridad personal. Ojalá que una parte de la prensa de hoy se vea en este espejo, para que sintamos que la vida humana sólo es útil, cuando se entrega a los demás sin esperar recompensa.

Isidro fue un roble, que como el robledal y el guayacán, no se quiebra con la muerte, porque su polvo es un abono que se multiplica con el tiempo. Dios proteja su alma, y lo conduzca al espacio infinito de los justos.