Robert Reid Cabral se suicida temiendo ser capturado por agentes del Servicio de Inteligencia Militar (SIM)

Etzel Baez Torres.

SUICIDIO EN GAZCUE el martes 6 junio 1961. El joven médico

Etzel Baez Torres.

SUICIDIO EN GAZCUE el martes 6 junio 1961. El joven médico Robert Reid Cabral se suicida temiendo ser capturado por agentes del Servicio de Inteligencia Militar (SIM) que le van a buscar a su casa acusado de participar en la muerte de Trujillo. Temía morir bajo torturas como era costumbre de la tiranía. Había sido interrogado sobre la versión que tenía el SIM, de que el médico habría dado refugio a varios de los participantes en el complot que culminó con la eliminación física del dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina, incluido Juan Tomás Díaz, Antonio De la Maza y Salvador Estrella Sahdalá. En el libro “Esa última semana”, de Anne C. Reid Cabral se explica cómo ocurrieron los hechos ese día: LA MAÑANA DEL MARTES 6 DEJUNIO, Robbie se levantó a las 6:00. Ya afeitado, bañado y vestido, se sentó a leer el periódico El Caribe en el balcón de la segunda planta de su casa. La prensa traía la noticia de que él había sido “forzado a punta de pistola” a darle refugio a los “asesinos de Trujillo”. Él le comentó a Ligia: “¿Qué pensarán mis amigos al leer todo esto?”. A lo que Ligia le apuntó: “La realidad. Todos te conocen muy bien y saben cómo se escribe la historia aquí”.Para esa época, el Dr. Joaquín Santana vivía con su familia, en la casa contigua a la de Robbie, con frente a la calle Santiago. Joaquín recuerda haber visto desde su casa a Robbie leyendo el periódico en el balcón. Recuerda también que hacía largo rato había observado unos diez “cepillos” del SIM rondando la cuadra. Alrededor de las 7:30, nota que comienzan a estacionarse en fila frente a la casa de Robbie en la calle Cervantes, dando la vuelta a la esquina hasta su propia casa en la calle Santiago. Algunos caliés proceden a abandonar sus carros. Joaquín piensa que si él los vio, Robbie desde arriba, tiene que haberlos visto aún mejor. Es en este momento cuando Robbie debió entender que ya no tenía alternativa alguna. En el interroga-torio de la noche del domingo había sido amenazado de muerte. La decisión final tenía que ser suya. De repente, Robbie se puso de pie. Se dirigió al cuarto de baño donde encuentra a Ligia sacando toda la ropa sucia que habían acumulado los héroes del 30 de Mayo durante su estadía allí. Mostrando prisa, Robbie le pide que salga pronto que tiene que entrar al baño. Ligia le dice que espere un momento que está recogiendo la ropa para entregarla a lavar. Ante la insistencia de Robbie, ella se apresura, saca la ropa y baja. No deben haber trascurrido diez minutos, sube, toca a la puerta del baño insistentemente y, al no tener respuesta, se asusta. Llama por teléfono a Billie para que vaya enseguida. Billie llega rápidamente. Le da una patada a la puerta del baño haciendo ceder el pestillo interno. Al abrir, horrorizados encuentran a Robbie en la bañera, inmerso en agua caliente con diversas heridas en su cuerpo. Su hermano yacía inconsciente, en el piso, en un charco de sangre. Estaba sangrando profusamente de unos cortes que se había hecho en ambas muñecas y en ambos lados del cuello, en la arteria carótida. Billie en el acto llama por teléfono a la Clínica Gómez Patiño. El Dr. Escipión Oliveira llega inmediatamente. Saca a Robbie de la bañera y lo coloca en el suelo. Los tres oyen cuando Robbie dice quedamente: “Dios mío, perdóname”. El Dr. Oliveira carga otra vez a Robbie y lo baja hasta el vehículo tipo camioneta de la clínica que era el que se usaba para trasladar los enfermos. Los agentes del SIM prestos ya a entrar en la casa, a pesar de su grave estado, insisten en llevárselo. El Dr. Oliveira tuvo que forcejear con los caliés para impedir que éstos le arrancaran a Robbie de sus brazos. Con su gran tamaño y fuerza, logró por fin entrarlo en el vehículo guiado por el chofer José Pérez. El doctor Robert Reid Cabral fue tratado rápidamente y llevado con toda prisa a la clínica Gómez Patillo. “Ahí unos 20 médicos, los mejores cirujanos de la ciudad, trataron sus cuatro incisiones de navaja. Corrió la versión de que Ramfis Trujillo le dio instrucciones de que no escatimaran esfuerzos por salvar la vida del popular y joven médico. Se le hicieron transfusiones de sangre. Las personas que tenían el mismo tipo de sangre respondieron prestas al llamado para hacer donativos. Parecía que iba a reaccionar. Pero a mitad de la mañana cayó en estado de inconsciencia. A las 5:30 de la tarde, el joven médico falleció. Los restos del doctor Robert Reid Cabral fueron sepultados al día siguiente, el 7 de junio, en una ceremonia que reunió a centenares de ciudadanos. El hospital Infantil Robert Reid Cabral honra su memoria.

que le van a buscar a su casa acusado de participar en la muerte de Trujillo. Temía morir bajo torturas como era costumbre de la tiranía. Había sido interrogado sobre la versión que tenía el SIM, de que el médico habría dado refugio a varios de los participantes en el complot que culminó con la eliminación física del dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina, incluido Juan Tomás Díaz, Antonio De la Maza y Salvador Estrella Sahdalá. En el libro “Esa última semana”, de Anne C. Reid Cabral se explica cómo ocurrieron los hechos ese día: LA MAÑANA DEL MARTES 6 DEJUNIO, Robbie se levantó a las 6:00. Ya afeitado, bañado y vestido, se sentó a leer el periódico El Caribe en el balcón de la segunda planta de su casa. La prensa traía la noticia de que él había sido “forzado a punta de pistola” a darle refugio a los “asesinos de Trujillo”. Él le comentó a Ligia: “¿Qué pensarán mis amigos al leer todo esto?”. A lo que Ligia le apuntó: “La realidad. Todos te conocen muy bien y saben cómo se escribe la historia aquí”.Para esa época, el Dr. Joaquín Santana vivía con su familia, en la casa contigua a la de Robbie, con frente a la calle Santiago. Joaquín recuerda haber visto desde su casa a Robbie leyendo el periódico en el balcón. Recuerda también que hacía largo rato había observado unos diez “cepillos” del SIM rondando la cuadra. Alrededor de las 7:30, nota que comienzan a estacionarse en fila frente a la casa de Robbie en la calle Cervantes, dando la vuelta a la esquina hasta su propia casa en la calle Santiago. Algunos caliés proceden a abandonar sus carros. Joaquín piensa que si él los vio, Robbie desde arriba, tiene que haberlos visto aún mejor. Es en este momento cuando Robbie debió entender que ya no tenía alternativa alguna. En el interroga-torio de la noche del domingo había sido amenazado de muerte. La decisión final tenía que ser suya. De repente, Robbie se puso de pie. Se dirigió al cuarto de baño donde encuentra a Ligia sacando toda la ropa sucia que habían acumulado los héroes del 30 de Mayo durante su estadía allí. Mostrando prisa, Robbie le pide que salga pronto que tiene que entrar al baño. Ligia le dice que espere un momento que está recogiendo la ropa para entregarla a lavar. Ante la insistencia de Robbie, ella se apresura, saca la ropa y baja. No deben haber trascurrido diez minutos, sube, toca a la puerta del baño insistentemente y, al no tener respuesta, se asusta. Llama por teléfono a Billie para que vaya enseguida. Billie llega rápidamente. Le da una patada a la puerta del baño haciendo ceder el pestillo interno. Al abrir, horrorizados encuentran a Robbie en la bañera, inmerso en agua caliente con diversas heridas en su cuerpo. Su hermano yacía inconsciente, en el piso, en un charco de sangre. Estaba sangrando profusamente de unos cortes que se había hecho en ambas muñecas y en ambos lados del cuello, en la arteria carótida. Billie en el acto llama por teléfono a la Clínica Gómez Patiño. El Dr. Escipión Oliveira llega inmediatamente. Saca a Robbie de la bañera y lo coloca en el suelo. Los tres oyen cuando Robbie dice quedamente: “Dios mío, perdóname”. El Dr. Oliveira carga otra vez a Robbie y lo baja hasta el vehículo tipo camioneta de la clínica que era el que se usaba para trasladar los enfermos. Los agentes del SIM prestos ya a entrar en la casa, a pesar de su grave estado, insisten en llevárselo. El Dr. Oliveira tuvo que forcejear con los caliés para impedir que éstos le arrancaran a Robbie de sus brazos. Con su gran tamaño y fuerza, logró por fin entrarlo en el vehículo guiado por el chofer José Pérez. El doctor Robert Reid Cabral fue tratado rápidamente y llevado con toda prisa a la clínica Gómez Patillo. “Ahí unos 20 médicos, los mejores cirujanos de la ciudad, trataron sus cuatro incisiones de navaja. Corrió la versión de que Ramfis Trujillo le dio instrucciones de que no escatimaran esfuerzos por salvar la vida del popular y joven médico. Se le hicieron transfusiones de sangre. Las personas que tenían el mismo tipo de sangre respondieron prestas al llamado para hacer donativos. Parecía que iba a reaccionar. Pero a mitad de la mañana cayó en estado de inconsciencia. A las 5:30 de la tarde, el joven médico falleció. Los restos del doctor Robert Reid Cabral fueron sepultados al día siguiente, el 7 de junio, en una ceremonia que reunió a centenares de ciudadanos. El hospital Infantil Robert Reid Cabral honra su memoria.